Los suecos son los japoneses del Rock and Roll. Toman cualquier género y hacen una imitación clavada del original. Pero hay veces que mejoran e incluso superan a sus ídolos.
The Hives se mueven en un Punk garagero al que han ido pasando la pulidora disco a disco. Hay quien les acusa de haberse vendido. Aunque me parece que ellos tenían vocación de llegar a ser banda de escenarios grandes. Al menos su espectáculo en directo necesita de un público numeroso para que su frontman pueda vacilarles, manejarles y hacerles reír a su antojo. Por ello suelen aparecer en la parte de arriba de los carteles de los festivales. En su puesta en escena todo está medido. Desde los operarios disfrazados de ninjas que enchufan el equipo y prueban el sonido, al elegante uniforme, siempre en blanco y negro, que viste la banda. El repertorio en un calculado orden para ir subiendo y bajando la intensidad, deslizando al público por una montaña rusa rocanrolera excitante y divertida.
Y así te hacen sentir cuando pinchas la aguja en Lex Hives, su último álbum hasta la fecha. Comienza con una declaración de intenciones compuesta expresamente para iniciar sus conciertos, la archiconocida Come On! (Sintonía del programa de radio Turbo 3). Y siguen con la directa puesta con Go Right Ahead. Aunque el álbum tiene algunas concesiones para hacer más accesible su música, todavía hay buenos pildorazos de Rock and Roll para disfrutarlo.
Esta noche les volveré a ver en directo, y voy dispuesto a dejarme hipnotizar por ellos una vez más.

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