Un álbum que empieza y acaba con la misma canción. Esa oda al Punk, a Johnny Rotten, a la inmortalidad del Rock and Roll que es Hey, hey, my, my. La primera tocada como guitarra acústica, como una suave balada. La segunda con la distorsión de la eléctrica a tope, como un desgarrado lamento rockero. Y así, cada lado del vinilo nos muestra a un Neil Young diferente. El cantautor de querencia folk en uno. El rockero desatado en el otro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Clásicos de Barricada
Tremendo concierto anoche de El Drogas en La Riviera. Repertorio infalible de Barricada y esa versión de Enemigo público de Cica...
-
Robe Iniesta es reconocido como músico, poeta y estrella del Rock. Pero no tanto como precursor de lo que hoy conocemos como Crowdfunding. T...
-
Anoche estuve viendo a los Reincidentes en concierto. Después de tantos años desde la última vez. Y también después de tantos años de dejar ...
-
Os presento a un ídolo de mi adolescencia. Un héroe del Rock'n'Roll. Un rebelde que nunca se rindió. Ahí, al frente de sus Bl...
No hay comentarios:
Publicar un comentario